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Alivia dolores lumbares, sacros y cervicales
→ Reduce molestias comunes del embarazo como ciática, tensión en la espalda y cuello.
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Mejora la postura y el equilibrio corporal
→ Acompaña los cambios estructurales y evita compensaciones posturales.
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Favorece la circulación sanguínea y linfática
→ Reduce edemas, piernas cansadas y sensación de pesadez.
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Libera el diafragma y mejora la respiración
→ Ayuda a oxigenar mejor el cuerpo y alivia la presión torácica.
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Regula el sistema nervioso y promueve el descanso
→ Disminuye el estrés, la ansiedad y mejora la calidad del sueño.
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Equilibra el sistema visceral y digestivo
→ Alivia molestias como acidez, digestión lenta o estreñimiento.
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Acompaña emocionalmente los cambios del embarazo
→ Brinda un espacio seguro para sentirse contenida, sostenida y escuchada.
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Favorece la conexión con el bebé
→ A través del tacto consciente y la presencia, fortalece el vínculo madre-bebé.
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Prepara el cuerpo para el parto
→ Mejora la movilidad de la pelvis, libera tejidos y facilita un parto más consciente.